MARIA OSSA DE AMADOR

María Ossa de Amador

(Panamá, 1855 - 1948) Figura emblemática del patriotismo panameño. Casada con uno de los principales promotores y mantenedores de la conjura patriótica, el doctor Manuel Amador Guerrero, tuvo una actuación decisiva durante todo el movimiento que condujo a la proclamación de la República de Panamá, y protagonizó uno de los episodios de mayor fuerza simbólica de todo este proceso político: la confección de la primera bandera panameña.

Firmemente ligada a la causa separatista que habría de culminar con éxito el día 3 de noviembre de 1903, doña María Ossa de Amador se convirtió desde las primeras convulsiones patrióticas en el apoyo más sólido y cercano con que contó su esposo, llamado a convertirse en el primer presidente de la República de Panamá. Como tuvo ocasión de declarar el doctor Manuel Amador Guerrero, su esposa le animó en todo momento durante la conjura y fue una pieza clave en el éxito de la empresa, aunque a la postre fuera recordada por ese hecho de fuerte carga simbólica que, en cierto modo, es una constante en la épica patriótica de todas las naciones.

Por declaraciones hechas por la patriota, las telas de lanilla se compraron en La Dalia, A la Ville de París y en el Bazar Francés. Se puso de acuerdo con su cuñada Angélica B. de Ossa y la noche del 2 de noviembre entraron a una casa abandonada de noche y allí, con lámpara de kerosene y una máquina de coser portátil, cosen las dos primeras banderas de 2.25 X 1.50 metros.
La misma se presentó el 3 al anochecer y al verla el pueblo, la aceptó. Fue paseada por primera vez el 4 de noviembre.

Otro honor histórico que le cupo merecer a doña María Ossa de Amador es el de pasar a los anales de su nación como la primera mujer que ostentaba el puesto de Primera Dama. A pesar de la brevedad del mandato del doctor Manuel Amador Guerrero (1904-1908), su esposa fue recordada durante muchos años por el pueblo panameño con una de las figuras claves de la Independencia nacional, hasta el extremo de que, en 1935, cuando ya habían transcurrido más de cinco lustros desde la muerte de su esposo, fue objeto de un homenaje organizado el día 4 de noviembre (antiguo día de la bandera y actualmente Día de los Símbolos) por la Escuela Normal de Institutoras, promovido por la doctora Esther Neira de Calvo y apoyado por todas las instancias oficiales del país.